Cronopatia, la obsesión por aprovechar el tiempo
TIC, TAC, TIC, TAC… ¿A DÓNDE VAMOS TAN DEPRISA?
En 1950, Japón impulsó una campaña de puntualidad que se extendió por Europa y América con la Revolución Industrial. Los periódicos mostraban imágenes de personas observando su reloj junto al lema:
'Para mejorar la vida, debemos ahorrar tiempo'.
Hoy, Tokio es la ciudad más veloz del mundo. La vida pública funciona con precisión absoluta. Si el tren bala Shinkansen se retrasa unos minutos, la noticia aparece en los medios.
¡ATENCIÓN, LOS PRIMEROS SE DERRUMBAN!
En 2007, Japón lideró los suicidios femeninos y fue segundo en suicidios masculinos tras Rusia. Según el gobierno, las principales causas son la 'fatiga laboral', la presión social y la depresión.
El suicidio en Japón tiene raíces profundas ha sido una forma de evitar el deshonor.
Frenar este ritmo es complejo, pues se ha normalizado en la sociedad. No es una imposición externa la velocidad nos condiciona y nos cuesta desacelerar. Quienes se adaptan esperan que los demás también lo hagan.
La prisa se vuelve epidemia hasta que los primeros caen. La psicóloga social Janice Kelly lo llamó el 'Efecto de arrastre'.
El siglo XXI nos mantiene ocupados. Nos hemos vuelto hacedores compulsivos, creyendo que la prisa mejora la vida. Lo queremos todo 'para ayer', olvidando lo esencial: nuestra salud y felicidad.
La cronopatía, del griego 'cronos' (tiempo) y 'pathos' (enfermedad), es la obsesión por el tiempo y la incapacidad de detenerse, incluso ante el agotamiento físico y mental.
Seguir ciegamente el reloj y la prisa es un problema creciente. La obsesión por optimizar el tiempo afecta nuestra salud. A largo plazo, esto nos perjudica.
'Hoy nos explotamos a nosotros mismos creyendo que nos realizamos. Es la perversa lógica del neoliberalismo, que desemboca en el síndrome del trabajador quemado'.
-Byung Chul Han
¡CÓMO MIRAR EL RELOJ INTERIOR!
Los grandes descubrimientos no surgieron del hacer constante, sino de la pausa y la reflexión.
Hace un siglo, Albert Einstein afirmó que el tiempo absoluto no existe.
El tiempo depende de quién lo mide y lo vive.
Einstein gestionaba su tiempo con equilibrio: dormía 10 horas (incluyendo siestas) y caminaba 45 minutos diarios.
¡PERDER EL TIEMPO TAMBIÉN ES PRODUCTIVO!
Los estudios confirman que somos más eficientes cuando descansamos. La mente reflexiona y se organiza mejor en estado de relajación.
Necesitamos aprender a parar, desconectarnos del ritmo frenético y priorizar el descanso sin dejarnos arrastrar por el reloj externo.
Conectar con el reloj interior, valorar el tiempo libre y vivir con calma son esenciales para nuevas ideas y proyectos.
Dedica 15 minutos tres veces al día para no hacer nada.
Disfruta el tiempo interior, relaja cuerpo y mente, deja fluir tu creatividad. Las mejores soluciones suelen aparecer en esos momentos de pausa.
'El tiempo es limitado. Ahorrar tiempo es ahorrar vida'.
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Referencias:
Stefan Klein (El tiempo) La Mente es Maravillosa BBC